EL PAIS | EDITORIAL | 14/02/2018 | Pag. 13

Hay que agrandar la mesa

 
 
Ignacio Sienra

Venimos de más de 13 años de ejercicio de la oposición por parte de los partidos tradicionales, Independiente, y ahora, el de la Gente.

¿Cuál es el rol de una oposición? Yo encuentro al menos dos muy nítidos, a saber: controlar y legislar. La oposición ha sido sumamente eficaz en cuanto al control de la cosa pública; ha marcado el endeudamiento, ha investigado a Ancap, ASSE, Pluna, Alas U, Gas Sayago, el Fondes, los casinos, la regasificadora, Aire Fresco, las deudas con Venezuela y Cuba, el Mides, Antel Arena, el desastre en la Educación, la inseguridad.

¿Que quiere la mayoría de la ciudadanía hoy? Que se terminen los gobiernos del FA que nos han dejado una crisis mayor aún a la del 2002, y que como bien se dice por ahí, la diferencia es que de la primera nos sacó el gobierno, y a esta última, este nos llevó.

El FA tiene un porcentaje de votación "duro" de por lo menos un 38% del electorado. En la oposición quien podría arrimar más votos sería el Partido Nacional que ha tenido un techo en las últimas dos elecciones (sin recambio) de entre el 28 y el 31%. Entonces nos guste o no, le guste a los precandidatos o no, el Partido Nacional no gana individualmente la elección. Parecería sobre todo en el caso de Luis Lacalle Pou ?con todo respeto? que cree que va a ganar por arte de magia. Tranquilo, cerrado, cree que si gana la interna del Partido Nacional va a ser presidente de los uruguayos. Me permito discrepar tajantemente con ese sentimiento o con esa creencia. En el entorno que nos movemos, que es similar al que rodea al candidato herrerista, es fácil comprobar que no llega al 50% de simpatizantes ?no ya votantes. Como tampoco llega ni se acerca a ese porcentaje Jorge Larrañaga. Van a ir a una interna que va a dejar sangrando al Partido y que va a asegurar un nuevo gobierno del FA.

¿Por qué lo digo? Porque no les da la nafta solos, y porque no están viendo que lo que quiere la gente es un cambio en serio. Y ese cambio pasa por abrir la cabeza, agrandar la mesa y empezar a trabajar ya. ¿Cómo y en qué? Veamos: Novick ha contratado a Giulliani para asesorarse en seguridad. ¡Excelente idea! Aplaudamos y pongamos gente a colaborar. Ahí está el escribano Stirling rogando por la unidad. Ofrezcamos y comprometamos a Ernesto Talvi a trabajar para mejorar la Educación, junto a Pablo da Silveira y otros idóneos; busquemos y comprometamos a un Zambrano para ministro de Ganadería; démosle un descanso a Pedro Bordaberry en el Senado donde ha dejado el alma, y traigámoslo a la mesa grande a ver si nos da una mano con el turismo y la industria; pongamos a Azucena Arbeleche junto a Washington Ribeiro e Isaac Alfie a mirar la Economía que es una catástrofe; no dejemos que buenos técnicos de este gobierno se vayan sino llamémoslos a colaborar. Se necesita que los actuales líderes sean articuladores de este conjunto de gente, con capacidades para poner el hombro y ayudar a salir de este desastre. Pongamos al país y no a los Partidos por encima de todo. La hora, como lo fue la salida de la dictadura, exige eso. Primero que nada, eso. Júntense por favor los precandidatos, al menos, y nombren equipo para esta tarea. Luego sigan proponiendo y mostrando por qué son los mejores para llevar adelante el cambio. Pero dejen los personalismos de lado porque la historia los va a juzgar.